El mayor obstáculo: Comer emocionalmente
¡Primero que nada: Felicitaciones! Has perdido casi 60 kilos en los últimos años y, a pesar de los altibajos, nunca te has detenido en perseguir tu objetivo. Pero antes de sumergirnos: ¿Cómo comenzó tu historia con SHEKO?
“Todo comenzó con una foto en Navidad. Siempre supe que tenía sobrepeso. Pero luego vi esta imagen y me asusté mucho. La balanza confirmó: había ganado algunos kilos más. Entonces me di cuenta de que tenía que cambiar algo. Pocos días después, tomé mi primer batido SHEKO, me pareció súper delicioso y me alegré de que ahora comenzaba un nuevo capítulo para mí.”
¿Sabes por qué has aumentado tanto de peso antes de SHEKO?
"En ese momento tenía mucho estrés emocional, y eso se convierte rápidamente en comer por frustración. Soy una comedora emocional. Siempre ha sido mi mayor desafío. Tan pronto como me siento mal, trago las emociones negativas, preferiblemente en combinación con muchas cosas dulces.”
Janina no está sola con su “desafío”. En Alemania, aproximadamente una de cada tres personas es un “comedor emocional”. Esto significa que estas personas regulan sus sentimientos negativos con la ingesta de alimentos, generalmente altos en calorías, grasosos y azucarados. En la investigación alimentaria, esto también se llama el “Blisspoint” – ese momento en el que nuestra comida provoca la mayor sensación de felicidad. Como por ejemplo, el segundo en que un trozo de chocolate se derrite lentamente en nuestra lengua. O cuando mordemos una papa frita caliente y lamemos la ligera película grasosa y salada de nuestros labios.
Este Blisspoint generalmente no es algo malo. Al contrario: va acompañado de mucho placer y felicidad. Sin embargo, se vuelve crítico cuando este “parche de consuelo” es el único camino que tomamos para lidiar con la tristeza, el estrés y la ira, y nos lleva al sobrepeso. Cuando pasamos a ataques de comida incontrolados, en lugar de escuchar intuitivamente nuestro verdadero hambre, ha llegado el momento de cuestionar nuestro patrón y, en el mejor de los casos, disolverlo"
Al comer de manera emocional, uno debe preguntarse cuál es el desencadenante. Entonces: "¿De dónde viene este intenso impulso de comer en este momento?". ¿Pudiste aclarar tu causa?
"Sí, y eso fue clave. No solo cambié mi alimentación, sino que transformé mi vida por completo. Salí de una relación y empecé de cero con mi hijo, como madre soltera. Quizás haga falta valor para enfrentarse a las propias emociones, pero ese valor se ve totalmente recompensado."